Juan Eyler, el trabajador ceramista siempre dispuesto a dar una mano

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(17/5/21) ENTREVISTA MES DEL TRABAJADOR. “Este año cumplo 17 años trabajando en Cerro Negro. Entré el 2 de noviembre de 2004. ¿Cómo entré?, fue en una etapa de relevos por vacaciones en la que la fábrica se estaba ampliando y también trataba de producir un poco más, así que se fueron generando puestos nuevos de trabajo y gracias a eso tuve la posibilidad de quedar efectivo con el tiempo. En ese momento yo tenía 22 años. Para mí eso era un mundo aparte, totalmente desconocido, pero el ambiente siempre fue muy cordial, con mucha aceptación y mucho compañerismo, así que rápidamente me sentí muy cómodo” comenzó contando Juan Eyler (38), quien en este Mes del Trabajador fue el ceramista -afiliado a SOECO, obviamente- nominado para contar un poco de su vida y de lo laboral.

“Hice la primaria en la Escuela 4 y el secundario en Comercio” agregó Juan, para señalar a continuación que “en Cerro Negro entré a trabajar en la sección Esmaltadora de Pisos y hace poco se abrió una vacante en la otra planta, en Clasificación, y ahora me desempeño en esta sección. ¿Cómo es el trabajo?, las dos secciones son muy distintas. Una es muy apegada a la calidad, a los detalles, y la otra es más mecánica. En Clasificación todo es más mecánico, obviamente, y tiene que ver con la cuestión de embalaje, mientras que en Esmaltadora hay que estar más atento a los detalles, a la calidad, a saber manejar los insumos. Además, en Clasificación hace menos de un año que estoy allí, pero igualmente creo que es tiempo suficiente para desarrollar de una manera medianamente buena la tarea que tengo que hacer cada día” agregó Eyler, padre de dos niños, Juan Ignacio (6 años) y Jeremías (8 meses), con su esposa Natalia Barrionuevo (30).

Siguiendo con el tema familiar, Juan contó que “mi viejo (Jorge Eyler, fallecido) laburó durante trece años en Boschi y antiguamente lo hizo en la piedra, así que viajaba seguido a San Luis. Mi mamá (Rosa Wilhelm) fue portera y también trabajó en maestranza, ama de casa, amasaba para afuera, ella siempre hizo de todo”, para agregar que tiene tres hermanos: Jorge (44), José Gabriel (41) y Marcos Martín (36). “Mi hermano Jorge es colega mío en Cerro Negro y antes estuvo en Losa, pero por problemas de salud ahora está ausente del trabajo. También José estuvo en Cerro Negro, en la parte de sistemas, y fue quien me dio una mano para presentar mi currículum, pero después siguió su carrera por afuera de la fábrica”, afirmó.

Respecto de la situación actual, en la que el mundo todo debe afrontar tantos problemas debido al coronavirus, Juan contó que “cuando comenzó la pandemia tuvimos ciertos padecimientos con el tema de los salarios, pero más allá de eso creo que tuvimos temor a perder la fuente de trabajo. A eso lo hablé con otros compañeros y ellos tuvieron el mismo sentimiento. El panorama era desconocido, era todo nuevo con el coronavirus, era abrumador inclusive, y cuando uno tiene familia se generan otros tipos de temores. Mucha incertidumbre hubo en su momento y no era ajeno a nadie, ni a SOECO, ni a Cerro Negro ni a los trabajadores; todos estábamos nadando en nuevas aguas, totalmente desconocidas”.

“Pero nos fuimos reacomodando. Todo lo que se vio y se ve en la calle, replicó también en el trabajo de todos, con los contagios y la población contagiada. Cuando la ola crecía, lo mismo pasó en la fábrica. Pero hubo un esfuerzo muy grande de parte de los compañeros para trabajar en los francos, de estar muchos días sin tomarse descanso para cubrir a otros compañeros que estaban aislados o contagiados o habían tenido un contacto estrecho, aun con el perjuicio de tener que pagar el impuesto a las ganancias. Eso es muy loable. Además, fueron para tratar de que otros compañeros se tomen las vacaciones que les correspondían. Es que se regalaba tiempo de descanso para ayudar a un compañero y eso es una gran muestra de solidaridad. Por suerte, se pudo ver y fue muy bueno, lo cual habla muy bien del trabajador ceramista” siguió diciendo Eyler, para destacar “el trabajo que hicieron y hacen tanto el cuerpo de delegados como la comisión directiva, que estuvieron encima del cumplimiento de los protocolos y de cualquier situación atípica que haya podido surgir”.

Por supuesto, el sindicato estuvo presente en la charla, obviamente, y él es un continuo visitante a la sede de la calle Coronel Suárez. “Al gremio voy seguido. Me gusta todo lo gremial. Empecé a acercarme a SOECO primeramente por algunas dudas que tenía sobre ciertas cosas, así que preferí ir a tomar unos mates con los miembros de la comisión directiva y hablarlas, así como plantear los temas y así obtener respuestas que por ahí uno no las había considerado en su momento. Comencé a involucrarme en el gremio de la mano del dirigente Javier Damiano, colaborando en tareas derivadas de servicios al afiliado, tales como contactos con proveedores, etc”, explicó.

“También comencé a participar cuando los dirigentes estaban organizando la Fiesta del Ceramista, aportando alguna idea o dando una mano con los presupuestos, y posteriormente me fui involucrando cada vez más. Así participo ahora en la entrega de útiles escolares y guardapolvos. Aporto más que nada en lo que tiene que ver con lo social, es decir la gestión social del gremio. Para lo que precisen los dirigentes, estoy. Lo hago con gusto, me gusta ayudar, hace años que lo hago, y lo disfruto mucho” terminó diciendo Juan Eyler.

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